Qué es el Campus de la Justicia de Madrid
El Campus de la Justicia de Madrid constituye uno de los proyectos arquitectónicos, institucionales y sociales de mayor singularidad, relevancia y trascendencia nacional e internacional de los que se están desarrollando en España durante los próximos años promovidos por el gobierno regional de la Comunidad de Madrid, y se convertirá en un nuevo referente en el espacio urbano de la ciudad, un nuevo hito y símbolo de la Justicia y la Arquitectura del siglo XXI.
El Campus de la Justicia de Madrid es un proyecto de reagrupación de los edificios de las actuales sedes judiciales del servicio público de la Administración de Justicia de la Comunidad de Madrid, promovido y gestionado dentro de las políticas de gobierno de la Comunidad de Madrid a través de la sociedad pública Campus de la Justicia de Madrid, S.A., sociedad que se encuentra adscrita a la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior.
El proyecto tiene como uno de sus principales valores el de proporcionar a la sociedad y a los ciudadanos unos servicios judiciales de la máxima calidad, eficacia y transparencia, y que potencien los valores de una sociedad moderna dentro del sistema democrático de libertades y de igualdades para todos.
La configuración y ordenación urbanística general del proyecto está definida por la propuesta que resultó ganadora del concurso internacional de ideas celebrado al efecto durante el primer semestre del año 2005, con una participación de más de 300 estudios internacionales y cuyos autores son los arquitectos del estudio madrileño Frechilla & López Peláez.
El Proyecto
Antecedentes
El Gobierno de la Comunidad de Madrid surgido de las elecciones autonómicas de 2003 y presidido por Esperanza Aguirre Gil de Biedma, notable jurista que había ocupado con anterioridad los cargos de Ministra de Educación y Deporte desde 1996 y Presidenta del Senado desde 1999, presentaba al poco tiempo de comenzar su mandato, junto la Vicepresidencia Segunda y Consejería de Justicia, cuya titularidad ocupara tras la correspondiente designación Alfredo Prada Presa, jurista que había ocupado los cargos de senador electo por León y Vicepresidente del Senado, un Plan de Modernización de la Administración de Justicia de la Comunidad de Madrid que incluía diversas iniciativas y, sobre todas ellas, la construcción de un Campus de la Justicia.
Tal proyecto, que trascendía a algunas iniciativas planteadas para la realización de una ciudad de la justicia, nació con un firme propósito, la creación de una sede judicial unificada de carácter universal y definitivo, con suficiente amplitud y buenas comunicaciones.
El proyecto requería en primer lugar una localización adecuada, de fácil accesibilidad, gran extensión y una planificación de obras de infraestructura suficientemente avanzada, y tras estudiarse diversas localizaciones se acordó ubicarlo en el denominado Parque de Valdebebas, emplazamiento que cumplía con los requisitos óptimos y que contaría con 300.000 m2 de edificabilidad sobre una superficie total de 202.369 m3, lindando al Norte con el Encinar de los Reyes y la Moraleja; al Sur con la Autovía M-11 e Ifema; al Este con la nueva terminal del aeropuerto T-4 y el pueblo de Barajas y al Oeste con la M-40 y Sanchinarro.
En la propia presentación del proyecto ya se anunciaba el establecimiento de una amplia red de comunicaciones, incluyendo un tren de cercanías, el intercambiador de transportes que, entre otros servicios, albergaría la ampliación de la línea 1 de metro, y la cercanía del aeropuerto Madrid-Barajas.
De este modo, el 15 de Julio de 2004 la Presidenta de la Comunidad de Madrid presentaba públicamente el proyecto de un Campus de la Justicia, cuya realización posibilitara la sustitución de los 21 edificios que se ocupaban en la ciudad de Madrid de atender las distintas sedes judiciales a excepción de los correspondientes al Estado.
En efecto, la Comunidad de Madrid sufría una dispersión de sedes judiciales. A este fenómeno de la dispersión, continuamente expuesta como una causa de posibles deficiencias en el funcionamiento y en la propia atención a la ciudadanía, se unan otras dificultades, como el agotamiento de los espacios existentes y la antigüedad de muchos de aquellos edificios, con sus consiguientes disfunciones, todo lo cual abogaba a favor del citado proyecto de crear un nuevo marco arquitectónico que diera respuesta a una gran parte de los problemas que suscitaban las antiguas infraestructuras de las sedes de la justicia de Madrid.
La aprobación definitiva del Plan Parcial abría el camino para la puesta en marcha de este gran objetivo político e institucional de la Comunidad de Madrid, que comenzaba con la convocatoria pública, realizada el 24 de Enero de 2005, de un concurso de proyectos para la ordenación general del Campus de la Justicia de Madrid que permitiera disponer de un plan director para la urbanización y edificación de estas 20 hectáreas.
La dimensión y el alcance de este gran proyecto aconsejaron desde un principio dar una presencia internacional no sólo al concurso sino a la propia propuesta y, en tal sentido, se organizó en Nueva Cork, el 15 de Febrero de 2005, un acto de presentación del proyecto y del concurso de ideas.
El concurso de ideas para el anteproyecto
El 24 de enero de 2005 se realizó la convocatoria del concurso de ideas, que tendría por misión la realización de un anteproyecto general del Campus del la Justicia de Madrid con el objetivo de establecer los parámetros morfológicos, funcionales, técnicos, económicos y temporales que servirían para posterior desarrollo del Campus, así como el análisis de la tónica y de la interrelación entre todo ellos.
Promovido por la Empresa Pública Campus de la Justicia de Madrid S.A., el concurso se dividió en dos fases, la primera de ellas anónima y bajo lema, y en la segunda, los equipos seleccionados desarrollarían con mayor detalle los trabajos presentados en la fase previa. Podían concursar todos los arquitectos, españoles o no, facultados legalmente para ejercer su profesión en el territorio español, y también equipos multidisciplinares y personas jurídicas cuyos fines sociales correspondieran al objeto del concurso, siempre que como director del equipo figurase un arquitecto.
La inscripción finalizó el 17 de marzo de 2005, en una primera etapa,345 concursantes de 37 países de los cinco continentes, de las cuales se presentaron 197 propuestas bajo diferentes lemas.
El plazo final de la entrega de la primera fase concluyó el 6 de abril de 2005 y fueron seleccionadas en una primera consideración 101 propuestas; en la segunda 39; en una tercera 22, y en la última 14 proyectos para los que se solicitó un estudio detallado y exhaustivo de los aspectos más importantes. La decisión del jurado se hizo pública el 25 de mayo de 2005 y dio paso a la segunda fase del concurso de ideas.
La segunda fase exigía, además de la definición de los esquemas y topología arquitectónica, la realización de una maqueta a escala 1:500 que representase la solución general de urbanización y composición volumétrica propuesta para los edificios del Campus de la Justicia.
Las maquetas fueron expuestas al público el 11 de julio de 2005 y, constituido el jurado, el 13 de julio de 2005 se escuchó la presentación de estas propuestas y el debate en torno a las cuestiones planteadas, tras la cual fueron merecedores de accésit tres proyectos: "Diké" de los arquitectos Manuel, Icíar y Sergio de las Casas, Eduardo Manganeda y Juan McNichol; "El valle prohibido", de los arquitectos Ignacio Borrego, Néstor Montenegro y Lina Toro, y "Nexus 6", de los arquitectos Carlos Luis Infantes, Katrin Baumgarten, Alfredo Peñafiel y María Auxiliadora Bravo.
Los tres equipos seleccionados para la obtención de los premios fueron los siguientes:
- Primer premio: "73737", de Flechilla y López-Peláez, F.L.P.S.L.
- Segundo premio: "Spitzig", de Eduardo Pesquera y Jesús Ulargui.
- Tercer premio: "0777", de Cristina Díaz Moreno y Efrén García Grinda.
El Proyecto Ganador: "73737"
Javier Frechilla (1949), Carmen Herrero (1948) y José Manuel López-Peláez (1945), son arquitectos por la Escuela de Madrid y comparten la actividad profesional desde 1971.
Javier Frechilla es Catedrático de Proyectos Arquitectónicos de la Escuela de Arquitectura de Madrid, Premio extraordinario de Doctorado de la UPM, Premio COAM 1989 y Premio del Ayuntamiento de Madrid (1988-1989), ambos de investigación, Subdirector de la ETSAM (1981,1987,2003). Director de la revista Arquitectura (1981-1987), Comisario de la ETSAM en la Bienal de Venecia de Arquitectura (1991), Director del Instituto Juan de Herrera (1993), Director de la III Bienal de Arquitectura Española (1993).
En 1993 crean la firma Frechilla y López-Peláez Arquitectos (FLPSL). Entre los premios obtenidos se pueden destacar el Premio Nacional de Arquitectura (1971), Europan (1988), Premio Arquitectura del Ayuntamiento de Madrid (1987), Premio Urbanismo de Ayuntamiento de Madrid (2006), Premio Calidad Arquitectura y Vivienda de la Comunidad de Madrid (1996,2000,2003).
El Master Plan
La fuerza visual del conjunto. Parece a primera vista una disposición aleatoria de volúmenes, un salpicado de edificios, pero una consideración más detenida permite recibir una impresión contundente, un efecto sorprendente y con mucha fuerza que en alguna media enlaza con imágenes tradicionales de la cultura arquitectónica y artística.
Algunos han pretendido encontrar una figuración similar a la de los muros de las cabañas celtas y por tanto enlazar con el urbanismo atlántico, aunque esta es sólo una impresión que no tiene por qué coincidir con la propia realización del proyecto, pero que sí permite reafirmar la intemporalidad de su fuerza y contundencia.
Tales virtudes parecen en alguna medida fundadas en que la representación que se otorga es la de un conjunto de edificios independientes entre sí, bien conectados, con formas iguales pero de diferentes tamaños que producen la referida solidez intemporal, así como la utilización de las formas estructurales avanzadas que posibilitan enraizar este proyecto con los desarrollos racionales y al mismo tiempo la libertad de composición en los volúmenes que pudieran encajarse dentro de la clásica formación de la segunda generación de los llamados maestros modernos y sus desarrollos posteriores.
Fases
La fase 1 del Campus de la Justicia de Madrid comprende, entre otros, los proyectos técnicos y las obras de urbanización general de la parcela Este y las obras de infraestructuras y servicios comunes hasta donde no son susceptibles de ser divididas en fases.
La Fase 1, además incluye el desarrollo de los proyectos técnicos y obras de los siguientes edificios, todos ellos dentro de la parcela Este o parcela 7:
- Instituto de Medicina Legal
- Juzgado de Menores
- Audiencia Provincial
- Tribunal Superior de Justicia
- Decanato
- Edificio de usos múltiples
- Central de producción de energía
La Fase 2 se compone del resto de edificios que completan el Campus de la Justicia de Madrid:
- Fiscalía
- Juzgado de Guardia
- Registro Civil 1
- Juzgado de lo Civil-Mercantil
- Juzgado de lo Penal
- Ampliación del Juzgado de lo Civil
- Ampliacion del Juzgado de lo Penal
- Juzgados de lo Contencioso-Administrativo
- Juzgado de lo Social
- Edificio de Accesos y Servicios
- Edificio Otros Usos Oeste
Cada uno de los edificios contará con un desarrollo individual de sus proyectos, contratación y ejecución de obras, pero podrían establecerse o procesos distintos para dicho desarrollo en cada uno de los casos, según se considere mas adecuado a los intereses y objetivos del proyecto. Asociado a ambas fases se añade, como elemento dotacional del servicio del Campus, un gran aparcamiento subterráneo para 4.000 plazas, construido en la calle que bordea al norte del Campus (también denominada calle 7 en el Plan Parcial Parque de Valdebebas).
Sostenibilidad y urbanismo
El compromiso medioambiental y sostenible es también muy claro en todo el diseño del proyecto. Dentro de las consideraciones climáticas y de sostenibilidad se plantea con especial cuidado, dada la importancia del ajardinamiento, el empleo y recuperación del agua y el suministro de energía.
La red subterránea de servicios es servida por un distribuidor rodado principal de doble sentido que une todos los edificios por el nivel de primer sótano asistida en paralelo por una galería subterránea de servicios para la alimentación a todos los edificios.
La condición del Campus como jardín urbano se completa por la disposición de las fuentes y por la iluminación. Las fuentes responden todas a un tipo geométrico similar en planta, aunque de diferente tamaño. Están dispuestas adaptándose a la topografía del lugar en que se sitúan, como elementos pétreos horizontales o inclinados, y los surtidores se sitúan linealmente en sus bordes de forma que el agua discurre sobre sus piedras de basalto con que están construida, recogiéndose en sus bordes, como si penetraran en el suelo, dando lugar a formas distintas de presencias y reflejos, para ser conducida después a su depuración y reciclado.
Los árboles se disponen en líneas paralelas, equidistantes 12,00 ml; cada pie o unidad de árbol dentro de las líneas espaciado 6,0 ml entre sí. Son 377 árboles los que compondrán este conjunto.
La circulación peatonal principal se entiende como un sistema, matizadamente jerárquico, que vertebra el Campus. Se dota a este recorrido de medias que permitan una relacción eficaz y atractiva entre las diversas partes del mismo. Dicho sistema de conexiones se proyecta cubierto por una Pérgola para resguardar el tránsito de las incidencias climáticas, aunque su sentido no se refiere únicamente al resguardo del sol o la lluvia del tránsito entre pabellones y edificios o entre éstos, sino también a la intención de dotar al Campus un elemento de significación y escala, diferente a los edificios y congruente con la relación entre ellos y el ámbito del jardín.
El espacio cubierto por la pérgola se comprime y distiende, tanto para ajustarse a su tránsito entre los edificios del Campus como para producir lugares más amplios de confluencia y estancia.
Se ha considerado la importancia visual de la pérgola desde el exterior del Campus, así como de las llegadas y al caminar bajo ella, pero también se valora como un aspecto fundamental su presencia al ser vista desde los edificios, cuando este elemento, en su diversidad de luces y reflejos, arropado por la vegetación, se percibirá como un quebrado río de vidrio.
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